Hoy no solo voy a enseñaros mi trabajo, si no también el de un gran amigo que a querido hacerme el favor de participar en esta entrada tan especial dedicada al otoño, ya que dentro de poco nos dejara hasta el año que viene. Muchas gracias por el texto Vicente Tormo, y espero que os guste!
El otoño, el otoño significa mucho para mí. Llega el frío, el viento, nubes de lluvia... Y ahí se encuentra su calidez, el calor de arroparse cuando hace frío, de sentir el dorso de tu mano helado pero no importarte, porque tus dedos se entrelazan y comparten calor con otra persona, llueva, nieve o haga viento.
También me trae la melancolía, el otoño es la estación de la melancolía, parece que el paisaje se dibuje y coloree para reflejar mis sentimientos, el mundo me responde, me entiende cuando la melancolía me invade, en esta época me siento correspondido.
Pero, además de esta dulce tristeza, también alegra mi corazón, toda esa paleta de rojizos, naranjas y dorados, en todas partes: en el suelo las hojas se amontonan, cuando no, flotan en el aire y mientras tanto el Sol se pone, me da las buenas noches pintando la más preciosa estampa que pueda imaginar en el lienzo que es el cielo nublado.
También está, como no... la lluvia. ¿Qué haría yo sin ti? La lluvia que cae de las estrellas, esa lluvia que me limpia, me relaja, me purifica, me hace sonreír y sentir vivo de nuevo, o quizás más vivo que antes.
Y por último, el otoño es, para mí, sinónimo de cambio, de empezar de nuevo... Es el momento de madurar, de dejar lastre atrás. Es el momento de dejar que la lluvia me despoje de todo pesar, y de que el viento me meza hacia la felicidad.
Cuando las hojas y la lluvia a caer empiezan, abre los ojos y siente la vida, pues ahora comienza.
Vicente Tormo.
Vicente Tormo.













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